dimecres, 19 de desembre de 2007

Bon Nadal - Feliz Navidad

Ya están otra vez aquí las temidas Navidades. La debacle crediticia a cuestas del sueldo de enero se hace presente una vez más. Las reuniones interminables con la familia, amigos y las demás tribus conocidas parecen copar permanentemente el minutero del reloj. Pero Navidad es un tiempo especial para aquellos que nos autollamamos cristian@s, es época de celebración y, sobretodo, de memoria. De memoria subersiva y creadora de mundo. Lejos de mi comunidad de Sabadell, siempre que vuelvo de visita como en estas fechas tengo el placer (o el pánico escénico) de predicar o participar con alguna reflexión. Y este año no es excepción. He elegido el pasaje de la presentación de Jesús en el Templo. ¿Qué decir? ¿Cómo decirlo? Aquí los nervios de la novata me hacen escribir, reescribir y volver a escribir. Pero en esta ocasión voy a hablar de la presentación a la que cada año nos invita Jesús, y a esperar esa presentación con actitud profética.
¡Feliz Navidad! Bon Nadal!

dimecres, 10 d’octubre de 2007

El Dios de las mujeres

De nuevo de vuelta. Septiembre ya ha pasado, aunque no se ha llevado el estrés con él. Sólo un retazo. Espero sin embargo poder tener algo más de tiempo para escribir un poco a partir de ahora (sí, Jonathan, hasta ahora enterrada en los "tengo que hacer...").
Empezaré hablando un poco de un libro que estoy leyendo y que me está encantando. Se trata de El Dios de las mujeres escrito por Luisa Muraro y publicado por Horas y HORAS. Este es un libro de esos que engancha, pero que necesita su tiempo para calar bien. Luisa forma parte de la comunidad filosófica Diótima, un grupo de mujeres comprometidas con el ser y el hacer a través del pensamiento de la diferencia sexual. Una de las áreas de trabajo de Luisa es la experiencia de lo divino entre las mujeres, especialmente las místicas y beguinas, aunque no tanto por lo divino en sí, sino por la libertad que conlleva para ellas tal experiencia (lo cual desde mi percepción personal es inseparable). Lo que Luisa busca más bien es ese divino, ese infinito experiencial, que se esconde en cada una y cada uno de nosotros. Por eso, habla de divino, y no de Divino, según entiendo yo. Aún así, es sorprendente la enorme capacidad que tiene Luisa de capturar esas preciosas intuiciones y experiencias de lo divino/Divino. Hay ocasiones en las que, enfrascada en la lectura, no puedo por más que asentir enérgicamente a sus comentarios, soltando una especie de "¡eso es!". Lo más impactante es que Luisa se declara no cristiana. Es decir, que no comparte la mayoría de creencias que animaron a tales mujeres. Digo cristiana a propósito, porque en cuanto a si es o no creyente, para mí no hay duda de que lo es. No sé muy bien qué opinaría ella de esto, pero intuyo que con algo de esta afirmación estaría de acuerdo. Lo cual da mucho que pensar, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que alguien que se declara explícitamente no cristiana sea capaz de explicitar realidades y aspectos de Dios de una manera tan viva y directa a través de la comprensión de la experiencia de otras mujeres? ¿Cómo puede ser que tenga una percepción tan profunda? ¡A veces somos tan reduccionistas...!

dimarts, 5 de juny de 2007

Tempus Fugit

Desde abril que no escribo. Sigh. No por falta de ganas, sino de tiempo. Ya. Lo sé. Veo la sonrisa socarrona esconida en el pefil de vuestro labios. Excusa trillada donde las haya, pero ¡ai!, cierta. Así como se acerca el fin del semestre, en relación inversamente proporcional decrece mi minutero. Lo lleva haciendo desde principios de mayo, y a pesar de las muchas charlas terapéuticas que he tenido con él, se niega a tomar un estilo de vida más sosegado. Mis reiteradas muestras de aprecio por mi propio pellejo tampoco han servido de nada. El minutero ha impueso su dictadura y en el horizonte no se otea su destronamiento. Tempus fugit. Veremos hasta cuando.

dimarts, 24 d’abril de 2007

Sant Jordi

Ayer fue Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa. Día Internacional del Libro. Puedo imaginarme mi Barcelona, envuelta en ese olor empalagosamente dulzón y primaveral que se mueve pesadamente arriba y abajo en la Rambla Catalunya estos días. También en el Passeig de Gràcia. Es un olor particular, con carácter propio y de memoria, que te acompañana levemente mientras ojeas un libro por aquí, pequeño, de poesia, el best-seller de este año por allí, el libro ese que te recuerda tanto a esa amiga, el que te llama la atención por la cubierta, o ese que no deberías comprar porque ya llevas tres e inevitablemente te acabas llevando.... Olor a flores (a rosas) y tacto de letras (de libros). Rugoso, tierno, palpitante, suve, matizado. Olor a sabiduría popular, también. Pues no hay fiesta que me parezca más sabia que ésta, la del buen querer: libros y rosas por amor y placer; el amor y la belleza de la palabra, en relación.

divendres, 23 de març de 2007

Diferencia sexual y cristianismo. El partir de sí. - Diferència sexual i cristianisme. El partir de sí

Hoy me gustaría hablar un poco de "meollos", porque en mi experiencia cotidiana del día a día y como mujer cristiana es trascendental la exitencia de la diferencia sexual, de mi diferencia sexual. Porque es a partir de ella y a través de ella como me relaciono con el mundo y con mi estar en este mundo cristianamente. He aquí el gran meollo de la cuestión, la "gran madre del cordero".

Por diferencia sexual entiendo la política del ser y decir desde la diferencia. Desde la diferencia, no sólo de ser mujer, sino de ser esta mujer, porque parto de mí misma, de mi vivencia y experiencia, de mi historia personal englobada en un escenario mucho más amplio, de lo que percibo que es la realidad, y, sobretodo, de lo que creo que debería ser. Parto, pues, de mi comprensión de mí misma. En teoría, todo el mundo parte de su "vivencia y experiencia", cierto. Pero a lo que aquí me refiero es partir de mi ser libre, o si más no, en proceso de liberación, y más concretamente desde mi femenino libre, conocido y por conocer. Esto para mí es trascendental para mi comprensión del mensaje liberador de Jesús.
Política porque es relación. Porque la diferencia, obviamente, sólo se puede construir en relación. Política también porque intenta crecer, evolucionar, cambiar, expresar no sólo mi identidad, teñida por el hecho de ser mujer, sino porque también tiene una vocación exterior. Política, pues, porque es mi manera de relacionarme y estar en el mundo. Pero política también (según entendemos la política hoy) porque esto implica transformar mi entorno en algo que yo considero más positivo y enriquecedor, no sólo para mí, por lo que se halla también en conexión con el servicio en y a la sociedad.
Sin embargo, el ejercicio de esta diferencia va más allá de la sociedad, porque para traer esa diferencia ahora y aquí es necesaria la creación de un mundo simbólico y una mediación que permitan nombrar la diferencia: nadie se relaciona con el mundo sin estructuras simbólicas. Se trata, pues, de crear un puente entre mi entorno y mi ser sensible y pensante, buscando que ambos sean consecuentes y coherentes
En este sentido, la práctica de la diferencia sexual conlleva la creación de unas mediaciones capaces de superar la dicotomía asexuada patriarcal en cuanto a la relación entre los géneros, porque es justamente esta estructura simbólica patriarcal la que dice y ordena hoy gran parte de nuestro mundo (p. ej. en la misma lengua), o al menos nuestro mundo occidental -y gracias a Dios, cada vez menos. Y para mí, esta mediación se enraíza en Jesús.
Existen distintos instrumentos para plasmar esta diferencia sexual, la mayoría de ellos usados en relación, como la práctica del affidamento o el reconocimiento de la autoridad femenina o los grupos de auto-conciencia, o bien la recuperación y valoración de la relación con la madre, tema, dicho sea de paso, que me parece de los más controvertidos. Otros instrumentos son de calado más analítico, como el de género.

Dicho todo esto, en mi experiencia personal la diferencia sexual se enraíza y expande desde mi percepción espiritual, cristiana, porque esta, como la diferencia sexual, debe trascender hacia la realidad, aportando su plus. Porque tanto el cristianismo tal y como yo lo entiendo como la diferencia sexual persiguen y pueden ofrecer una emancipación, una liberación de aquellas estructuras que mantienen en la oscuridad y el silencio, sin la capacidad de desarrollarse personalmente de forma plena a las mujeres y a otros “colectivos”. Así, en mi comprensión cristiana, política igualmente, que también se construye en un diálogo relacional con Dios (y aquí me inspira enormemente la figura de Jesús-Sabiduría) y sus testimonios, la práctica de la diferencia sexual es imprescindible, cuanto más porque la diversidad de mundos simbólicos y desarrollos positivos que puede aportar la mediación del orden simbólico cristiano ha sido dramáticamente secuestrada por la construcción y justificación del orden patriarcal en la Historia, aunque bien podemos hallar algunas importantes excepciones.

Esto es lo que soy, lo que pienso, lo que digo. Esto es el partir de sí, que debe ser puesto constantemente en diálogo con Dios y la Biblia, en oración y acción. Seguro que a más de uno y una le serán muy familiares estas ideas. Para mí, estan siendo cada día un descubiriemiento asombroso, iluminador y sí, liberador, porque hasta ahora (y aún ahora) no había sido capaz de fijar nítidamente qué es la diefrencia sexual. Y sentir la esencia cristiana como la estoy sintiendo y experimentando ahora. ¡Amén!

diumenge, 11 de març de 2007

Decir a Dios en lengua materna - Dir a Déu en llengua materna

"En el principio ya existía la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios" (Jn. 1,1,)

Hay más de una lengua materna. La lengua materna no es sólo aquélla con la que aprendemos a hablar y a nombrar en palabras la realidad. Esta es la lengua que aprendemos en casa, porque es la que habitualmente usan nuestros padres, la que luego estudiamos en la escuela y aprendemos a usar con una colección de reglas lingüísticas que la normalizan.
Pero existe otro tipo de lengua materna, una más íntima y personal, sin normas, con la cual también decimos cuando somos demasiado perqueños para hablar con una lengua articulada y con la que, sobretodo, nos pensamos. Esta lengua más que dar forma a nuestra identidad, es la que usamos para decir qué y quién somos. No tiene porque ser necesariamente una lengua hablada. En esta lengua, los gestos, las carícias, los suspiros, los murmullos o la acción de mecer, por ejemplo, pueden dicir más que las palabras.
Esta lengua la usa nuestra madre cuando todavía no hemos nacido. Es la que utiliza para pensarnos y para comunicarse con nosotr@s, sin palabras, sólo con una especie de conversación de pensamientos e imágenes. Toda madre habla con su bebé de esta forma. Es una comunicación intensamente íntima e intensamente materna. Cuando nacemos seguimos usando esta lengua. No nos expresamos en palabras, sino con sonidos y gestos que son interpretados por nuestra madre o incluso por nuestro padre en ciertos aspectos. Sin embrago con el tiempo esta lengua cae en desuso, substituída por la que es hablada en casa. Es entonces cuando adoptamos una mediación (porque la función de toda lengua es mediar con lo que nos rodea) que ya está dicha en nuestro lugar, que no es puramente nuestra, que no es en esencia pensada por nosotros. Es una lengua standar, incluso. Ya está creada. La lengua materna "íntima" queda entonces en hivernación.

¿Por qué digo todo esto? Porque creo que es un buen ejercicio recuperar esta lengua materna íntima en nuestra relación con Dios. No sólo porque creo que Dios nos nombra en esta lengua, y no sólo porque así podamos desarrollar imagenes de Dios tremendamente enriquicedoras como Madre, dos cosas para mí muy importantes. Sino porque usando esta lengua materna patimos de nosotr@s mism@s, de nuestra diferencia y originalidad, de nuestro más profundo y honesto ser. Somos entonces nosotros quienes mediamos con el mundo al nombrarlo desde aquí, cereando los símbolos y significados necesarios para pensarnos y decirnos en este "mundo simbólico" e intentamos luego vivir de acuerdo a esta concepción en nuestro día a día. A esta concepción de nuestro ser estamos llamad@s, creo, a fundir nuestra sensibilidad cristiana, a alimentarla y a anclar en ella a Jesús-Sabiduría, el núcleo de nuestro ser. A decirnos en ella. Y es entonces cuando entendemos plenamente la Palabra, el Jesús-logos, que estaba con Dios al principio. Es entonces cuando decimos a Dios en lengua materna.

dijous, 8 de març de 2007

Día de la mujer - Dia de la dona

Aunque hace más de un mes que no paso por aquí (lo sé, imperdonable....) hoy no podía dejar de hacer una paradita por estos lares, porque hoy es el día de la mujer. ¡Felicidades a todas nosotras! Pero en esta felicitación deberíamos dejar espacio para la crítica.
En algunos calendarios aparece este día reseñado como "día internacional de la mujer trabajadora". Mi quisquillosidad (o quizá otra cosa) no me deja sentirme a gusto con estos dos adjetivos. Primero, porque no todas las mujeres son trabajadoras. No me refiero a las madres y abuelas y esposas o compañeras, que, por supuesto, realizan un trabajo esencial poco reconocido y no remunerado. Quizá no estaría mal que pensaramos en un pensión para las "jubiladas domésticas", a pesar de que la mayoría de las veces nunca nos jubilamos de las labores de mantenimiento del hogar, a percibir en el mismo momento de la jubilación laboral. Pero hoy también es el día de aquellas que o bien se pueden "retirar" de la mayoría de estas labores o bien no lo perciben como un trabajo. Hoy también es su día. Y ellas no trabajan.
Lo de "internacional" todavía me gusta menos, porque remite a un contexto limitado: "entre los países", queriendo decir las mujeres de todos los países. Y aquí ya estamos hablando en términos de ciudadanía y fronteras, a pesar de que el adjetivo pretenda justamente lo contrario. Sí, de acuerdo, aquí soy quisquillosa en extremo. Pero hay algo que no me acaba de sonar bien.
Mujeres. Mujeres y punto. Con nuestra hermosa disparidad y variedad.

Creo que debemos tomarnos esta jornada como algo reivindicativo, como un acto de denuncia. En el fondo, esto es lo que peretende ser. Pretende dar una visibilidad. Y por eso no debemos alegrarnos en exceso, porque es día de denuncia de desigualdades y violenecias, desprecios e injusticias incluso bajo la ley de los Estados.

Aunque hoy muchas nos felicitemos por ser mujeres, sigo pensando que el día en que tod@s nos podamos felicitar será el día en el que estas lacras habrán desaparecido totalmente de nuestro mundo. Entonces sí podremos celebrar el Día de la Mujer por ser mujeres, no por ser "mujeres que".

¡Feliz día a todas nosotras!

dimecres, 7 de febrer de 2007

A vueltas con la relación y la autoridad

Esta semana estamos de examenes. Debido a eso, sufro un poco de desfase temporal (algo así como un jet-lag estudiantil), maldición del estudiante, que en este caso viene a coincidir con mi inclinación hacia la nocturnidad... con el resultado de que son las cuatro de la madrugada y me es imposible dormir. Dado que la lectura y el contar ovejitas han resultado ser poco efectivos por esta vez, he decidido hacer una rápida visita a mi vocero internético particular, y he visto la respuesta de Puri. Me ha encantado que escribiera y que expresara tan libremente su opinión, y que hiciera este espacio también suyo. ¡Muchísimas gracias!

Creo que no me expliqué suficientemente bien en mi parada anterior por estos lares. Seguramente, eso es debido a que los textos que estoy colgando últimamente resultan de los ejercicios que debo desarrollar para mis estudios. De ahí que quizá puedan parecer algo vacuos o poco centrados, e incluso inhaprensibles o poco entendedores, pues parten de premisas no especificadas claramente. Sin embargo, decidí colgarlos porque están resultando ser un viaje de descubrimiento fascinante para mí que tengo la necesidad de compartir.
Creo que debo empezar por el concepto de "autoridad", que tal vez sea una palabra problemática. En este contexto, no tiene ninguna connotación relacionada con el sentido de "mandar u obedecer", ni, en consecuencia, con el autoritarismo. No se relaciona con esa actitud "... muchas veces desposeía de "entrañas", ese no sentir empatía, no dolerte el otro/a", como ha dicho de una manera muy hermosa Puri. Aquí la autoridad significa por encima de todo reconocimiento, relación y libertad. Una de las viejas premisas feministas dice que "la autoridad se concede, el poder se ejerce". Creo que Puri se está refiriendo más al poder en la primera parte de su texto. Una (o uno) tiene autoridad porque yo se la reconozco, no porque me la imponga, ni se la dé una institución. Le doy autoridad a esa persona porque pienso que su experiencia, su manera de decir o pensar, o de comunicar, puede ser positiva para mí. Por ejemplo, en el seminario los profesores tienen la autoridad que les concede el academicismo y la institución, tienen el poder de valorar y calificar. Pero a medida que se va hilvanando una relación más personal, una les acaba concediendo ese tipo de autoridad (tampoco quiero decir moral) por su saber, pero especialmente por su experiencia y su mediación con el mundo. Yo entiendo la autoridad así, en este contexto, aunque no sé si todo el mundo la valorará igual. Creo que en la segunda parte del texto Puri da en el clavo, refiriéndose a la autoridad de la madre. ¡Por supuesto que esa no es poca autoridad! Y es a esa a la que en primera instancia me refiero.

En cuanto al tema de la madre, estoy de acuerdo con lo que dices de que muchas mujeres han rechazado la maternidad para competir (eso lo trato un poco en el texto que colgaré dentro de poquito). A mi modo de ver, y a pesar de respetar esa postura, creo que eso ha significado un empobrecimiento de la diferencia de ser mujer. No quiero centrar la diferencia sexual del hecho de ser mujer en ser madre, porque muchas otras deciden por motivos muy válidos no tener hijos e hijas. Sin embargo, muchas han (o hemos) rechazado la maternidad porque la hemos visto como una carga para ser iguales a los hombres... cuando el quid de la cuestión está en ser diferentes a ellos, porque el hombre no debe ser la medida de la mujer jamás.
Puri ha cazado ese sentimiento de maternidad estupendamente. Lo único que me hace pensar tu descripción es en el peligro de perderse una a sí misma en la maternidad. Pero me gusta ese "de momento" que has puesto en medio, porque creo que signifca que hay un deseo de ser algo más que la madre. Estoy pensando ahora en muchas madres que después de educar a los hijos e hijas, verles crecer y marcharse, se sienten perdidas y deprimidas, porque entienden que ya no son necesarias, lo cual es un tremendo drama.... y una périda terrible para la riqueza del mundo de las mujeres (¡y de los hombres!).
En fin, Puri, como puedes ver, comparto bastantes de tus ideas. No sé si me he explicado con mayor claridad en esta ocasión. Espero que sí. Me queda un último comentario, y es en relación a lo que decías de que hombres y mujeres somos complementarios, representando en cierto modo la riqueza de la imagen de Dios. Pero ¿deberíamos entendernos como complementarios? Este es un debate que tengo abierto desde hace poco, y es el que voy a tratar en el siguiente texto...

Hasta entonces... ¡buenas noches!

divendres, 26 de gener de 2007

Relación y autoridad

Siempre que me enfrento a textos de corte filosófico (en este caso, la asignatura de Teoria Feminista de Duoda, impartida por M. Milagros Rivera; lo que sigue tiene relación con su libro El fraude de la igualdad), me asalta la duda de la práctica... aunque seguramente no haya nada más práctico que las relaciones entre los sexos (las que se contratan o impone no se aceptan con un@) y de los sexos (las que se establecen desde y a través la diferencia), y su plasmación en las teorías de igualdad de sexos o igualdad de oportunidades (cosas distintas). Pero me refiero a la "teorización" de las relaciones. Quizá será porque el cambio a una perspectiva feminista es nuevo para mí, o quizá porque estoy algo deformada por las explicaciones sencillas y fáciles que nuestro mundo parece demandar. Pero me ocurre que el esfuerzo que me pide este cambio de perspectiva, en proceso de construcción, me frustra. Siempre me quedo con la impresión del "vale, pero y ahora ¿qué?". ¿Cómo puedo utilizar esta idea en mi entorno? Supongo que eso es trabajo de cada una, pero no dejo de sentirme frsutrada.
Por ejemplo, el tema de la autoridad materna y femenina. Entiendo que el hecho de escribir este texto es un ejercicio de autoridad, pero ¿en qué otros espacios pueden ser practicada? Como tod@s, yo recurro al "imperativo de la madre" (esa persona que nos da las primeras orientaciones en el mundo) para ser "unidad de sentido". Es decir, lo que me transmite la madre tiene que ser usado para hacer entendible el mundo, y hacerme entendible en él... desde la lengua materna, que me da la capacidad de decir(me) y nombrar(me) a las instituciones sociales. Pero más allá de este espacio ¿qué hay? Si pienso en las personas a las cuales he concedido autoridad, resultan ser la mayoría de ellas varones. No quisiera caer en una inútil contraposición de géneros, pero me pregunto qué es lo que ha sucedido para que en términos quantitativos y qualitativos me sienta más vinculada a hombres, y no a mujeres, desde un punto de vista intelectual. Ciertamente, me siento muy cercana, por ejemplo, a mis compañeras de la universidad; entre nosotras se ha establecido una colectividad dialogal que ha sido fundamental para mí, pero cuando intento buscar en mi situación actual encuentro que no hay ninguna compañera física con la que establecer esta relación de autoridad. Supongo que lo que estoy diciendo en el fondo es que me siento huérfana de maestras.

Que yo recuerde, no había oído nunca la teoría d ela "complementariedad de sexos", lo cual habla de mi poco conocimiento en teoría y filosofía feministas... Pero el concepto de "asimetría" en la relación de sexos me resulta especialmente atractivo y lieberador de manidas igualdades. Me gusta paladear la palabra. Pero de nuevo me encuentro ante la pared: ¿cuáles son los modos políticos de articular esta autoridad, de plasmar la asimetría? ¿Cómo evitar su rechazo en la sociedad, aún explicando que la autoridad no conlleva poder? Entiendo que esto también es la tarea de cada una, y tampoco pretendo que se me diga "es esto" o "es aquello", porque la riqueza de la experiencia es lo que justamente formula esta relación política, este fluir de autoridad reconocida. ¿Cómo darnos la autoridad de decir? En el caso de la teología ¿cómo encontrar esos espacios donde unas a las otras nos reconozcamos esta autoridad? ¿En la iglesia? ¿Fuera de ella? También entiendo la asimiliación que se suele hacer entre "asimetría" y "desigualdad" a raíz de la teoría de la igualdad de sexos (es decir, que hombres y mujeres somos iguales, anulando la diferencia sexual y sin considerar que yo no quiero ser "igual a", sino ser pura y simplemente "yo misma"). Pero en esto quizá sería cuestión de empezar a superar el pensamiento único, como en tantas otras cosas.
Mientrastanto, intentaré seguir pensando en cómo y dónde crear estos espacios de autoridad. De momento, colgar este texto en mi blog es ya una reivindicación y un inicio para ese espacio, sobretodo si alguien lo lee... y contesta.

divendres, 12 de gener de 2007

Cigüeñas para el 2007

El pasado día 31 de diciembre nació la segunda hija de nuestros compañeros del seminario Alma y Armando, a la que han llamado Cristina. Cristina ya tiene una hermanita algo mayor, Samantha, que no contenta con tener un nuevo miembro en la familia, se dedica a presentársela a tod@ aquel que se acerca por su casa.
El feliz nacimiento de Cristina me hizo pensar en una frase que este año que empezamos es el lema de la Agenda de las Mujeres: alumbrando al mundo. Es una frase sencilla, que describe una vivencia cotidiana, pero no deja de sorprenderme. Quizá porque hasta ahora no había tenido la oportunidad de vivir la maternidad de una compañera de una forma tan cercana. Quizá porque aún no tengo un cuadro coherente sobre mis Madres. No deja de ser toda una experiencia, no sólo como lugar de espacio y reflexión, sino desde un punto de vista práctico, toda vez que hasta ahora nadie se había atrevido a ponerme un bebé en los brazos más de diez segundos... Con muy buen tino, debo añadir. ¿Y si se me cae de cabezaaaa?
Lo primero que se me sugiere con esa frase o cuando veo a Cristina es esperanza. Vale, suena trillado, pero a falta de una expresión mejor, eso es. Aunque casi diría que es esperanza inquieta. Esperanza en que los caminos que discurren a nuestros pies no son, gracias a Dios, de tránsito privado, sino relacional; esperanza en que es posible tejer en él los hilos de la Sabiduría, con más o o menos fortuna, pero siempre enriqueciendo; esperanza en que todo nuevo alumbramiento es único en su capacidad de adelantar un futuro de vida, y de hacerlo presente aquí y ahora. E inquietud... porque no dejo de ver y oír (y hacer) cosas que me inquietan.
Poco le puedo decir ahora a Cristina sobre mis Madres. Apenas empiezo a conocerlas. A veces, incluso, siento que no las conozco. A otras, es que todavía no las he conocido. Pero todas ellas han alumbrado al mundo, o lo están haciendo ahora mismo. Me gustaría que Samantha y Cristina oyeran también de este alumbrar ya desde ahora, y que ello les diera los pasos de danza necesarios para enfrentarse con Sabiduría a este mundo que no simpere ve con buenos ojos eso de... dar (a) luz.
En fin, algo sentimental sí me ha quedado este texto. ¿Melodramático? ¡Espero que no! Pero no quiero acabar sin decir que otros amig@s muy queridos de mi añorada ciudad de Sabadell esperan su primer hij@. Sin duda, éste es año de nacimientos, lo cual me alegra muchísimo. Pero, ¿cómo será eso de hacer de tía mimante? Bueno, seguro que se me da bien... (más o menos).