divendres, 12 de gener de 2007

Cigüeñas para el 2007

El pasado día 31 de diciembre nació la segunda hija de nuestros compañeros del seminario Alma y Armando, a la que han llamado Cristina. Cristina ya tiene una hermanita algo mayor, Samantha, que no contenta con tener un nuevo miembro en la familia, se dedica a presentársela a tod@ aquel que se acerca por su casa.
El feliz nacimiento de Cristina me hizo pensar en una frase que este año que empezamos es el lema de la Agenda de las Mujeres: alumbrando al mundo. Es una frase sencilla, que describe una vivencia cotidiana, pero no deja de sorprenderme. Quizá porque hasta ahora no había tenido la oportunidad de vivir la maternidad de una compañera de una forma tan cercana. Quizá porque aún no tengo un cuadro coherente sobre mis Madres. No deja de ser toda una experiencia, no sólo como lugar de espacio y reflexión, sino desde un punto de vista práctico, toda vez que hasta ahora nadie se había atrevido a ponerme un bebé en los brazos más de diez segundos... Con muy buen tino, debo añadir. ¿Y si se me cae de cabezaaaa?
Lo primero que se me sugiere con esa frase o cuando veo a Cristina es esperanza. Vale, suena trillado, pero a falta de una expresión mejor, eso es. Aunque casi diría que es esperanza inquieta. Esperanza en que los caminos que discurren a nuestros pies no son, gracias a Dios, de tránsito privado, sino relacional; esperanza en que es posible tejer en él los hilos de la Sabiduría, con más o o menos fortuna, pero siempre enriqueciendo; esperanza en que todo nuevo alumbramiento es único en su capacidad de adelantar un futuro de vida, y de hacerlo presente aquí y ahora. E inquietud... porque no dejo de ver y oír (y hacer) cosas que me inquietan.
Poco le puedo decir ahora a Cristina sobre mis Madres. Apenas empiezo a conocerlas. A veces, incluso, siento que no las conozco. A otras, es que todavía no las he conocido. Pero todas ellas han alumbrado al mundo, o lo están haciendo ahora mismo. Me gustaría que Samantha y Cristina oyeran también de este alumbrar ya desde ahora, y que ello les diera los pasos de danza necesarios para enfrentarse con Sabiduría a este mundo que no simpere ve con buenos ojos eso de... dar (a) luz.
En fin, algo sentimental sí me ha quedado este texto. ¿Melodramático? ¡Espero que no! Pero no quiero acabar sin decir que otros amig@s muy queridos de mi añorada ciudad de Sabadell esperan su primer hij@. Sin duda, éste es año de nacimientos, lo cual me alegra muchísimo. Pero, ¿cómo será eso de hacer de tía mimante? Bueno, seguro que se me da bien... (más o menos).

1 comentari:

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