dimecres, 7 de febrer de 2007

A vueltas con la relación y la autoridad

Esta semana estamos de examenes. Debido a eso, sufro un poco de desfase temporal (algo así como un jet-lag estudiantil), maldición del estudiante, que en este caso viene a coincidir con mi inclinación hacia la nocturnidad... con el resultado de que son las cuatro de la madrugada y me es imposible dormir. Dado que la lectura y el contar ovejitas han resultado ser poco efectivos por esta vez, he decidido hacer una rápida visita a mi vocero internético particular, y he visto la respuesta de Puri. Me ha encantado que escribiera y que expresara tan libremente su opinión, y que hiciera este espacio también suyo. ¡Muchísimas gracias!

Creo que no me expliqué suficientemente bien en mi parada anterior por estos lares. Seguramente, eso es debido a que los textos que estoy colgando últimamente resultan de los ejercicios que debo desarrollar para mis estudios. De ahí que quizá puedan parecer algo vacuos o poco centrados, e incluso inhaprensibles o poco entendedores, pues parten de premisas no especificadas claramente. Sin embargo, decidí colgarlos porque están resultando ser un viaje de descubrimiento fascinante para mí que tengo la necesidad de compartir.
Creo que debo empezar por el concepto de "autoridad", que tal vez sea una palabra problemática. En este contexto, no tiene ninguna connotación relacionada con el sentido de "mandar u obedecer", ni, en consecuencia, con el autoritarismo. No se relaciona con esa actitud "... muchas veces desposeía de "entrañas", ese no sentir empatía, no dolerte el otro/a", como ha dicho de una manera muy hermosa Puri. Aquí la autoridad significa por encima de todo reconocimiento, relación y libertad. Una de las viejas premisas feministas dice que "la autoridad se concede, el poder se ejerce". Creo que Puri se está refiriendo más al poder en la primera parte de su texto. Una (o uno) tiene autoridad porque yo se la reconozco, no porque me la imponga, ni se la dé una institución. Le doy autoridad a esa persona porque pienso que su experiencia, su manera de decir o pensar, o de comunicar, puede ser positiva para mí. Por ejemplo, en el seminario los profesores tienen la autoridad que les concede el academicismo y la institución, tienen el poder de valorar y calificar. Pero a medida que se va hilvanando una relación más personal, una les acaba concediendo ese tipo de autoridad (tampoco quiero decir moral) por su saber, pero especialmente por su experiencia y su mediación con el mundo. Yo entiendo la autoridad así, en este contexto, aunque no sé si todo el mundo la valorará igual. Creo que en la segunda parte del texto Puri da en el clavo, refiriéndose a la autoridad de la madre. ¡Por supuesto que esa no es poca autoridad! Y es a esa a la que en primera instancia me refiero.

En cuanto al tema de la madre, estoy de acuerdo con lo que dices de que muchas mujeres han rechazado la maternidad para competir (eso lo trato un poco en el texto que colgaré dentro de poquito). A mi modo de ver, y a pesar de respetar esa postura, creo que eso ha significado un empobrecimiento de la diferencia de ser mujer. No quiero centrar la diferencia sexual del hecho de ser mujer en ser madre, porque muchas otras deciden por motivos muy válidos no tener hijos e hijas. Sin embargo, muchas han (o hemos) rechazado la maternidad porque la hemos visto como una carga para ser iguales a los hombres... cuando el quid de la cuestión está en ser diferentes a ellos, porque el hombre no debe ser la medida de la mujer jamás.
Puri ha cazado ese sentimiento de maternidad estupendamente. Lo único que me hace pensar tu descripción es en el peligro de perderse una a sí misma en la maternidad. Pero me gusta ese "de momento" que has puesto en medio, porque creo que signifca que hay un deseo de ser algo más que la madre. Estoy pensando ahora en muchas madres que después de educar a los hijos e hijas, verles crecer y marcharse, se sienten perdidas y deprimidas, porque entienden que ya no son necesarias, lo cual es un tremendo drama.... y una périda terrible para la riqueza del mundo de las mujeres (¡y de los hombres!).
En fin, Puri, como puedes ver, comparto bastantes de tus ideas. No sé si me he explicado con mayor claridad en esta ocasión. Espero que sí. Me queda un último comentario, y es en relación a lo que decías de que hombres y mujeres somos complementarios, representando en cierto modo la riqueza de la imagen de Dios. Pero ¿deberíamos entendernos como complementarios? Este es un debate que tengo abierto desde hace poco, y es el que voy a tratar en el siguiente texto...

Hasta entonces... ¡buenas noches!

1 comentari:

Puri Menino ha dit...

Hola Mireia, estoy de acuerdo con tu aclaración sobre la autoridad.
Y también estoy de acuerdo en que el rechazo a la maternidad para competir ha significado un empobrecimiento de la diferencia de ser mujer.
Y también tienes toda la razón en que nuestro único horizonte no debe ser la maternidad, a pesar que nos apartemos por cierto periodo de tiempo para criar a nuestros hijos, no debemos dejar de enriquecernos como personas, cultivando aficiones, amistades, y cualquier otra cosa que nos forme y nos llene por dentro.
Es algo que yo estoy aprendiendo en esta etapa de mi vida, ahora que mis hijos están criados, sé que no debo preocuparme tanto por ellos(difícil),a prestar más atención a cosas que tengo adormecidas dentro. Es un ejercicio bueno y saludable, que me ayudará a no deprimirme cuando los poyuelos hayan abandonado el nido.
Y en cuanto a lo de la complementariedad, pués no sé, no entiendo bien tu pregunta, efectivamente tendrás que aclararla en tu próximo capítulo.
Un besito.