dimarts, 24 d’abril de 2007

Sant Jordi

Ayer fue Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa. Día Internacional del Libro. Puedo imaginarme mi Barcelona, envuelta en ese olor empalagosamente dulzón y primaveral que se mueve pesadamente arriba y abajo en la Rambla Catalunya estos días. También en el Passeig de Gràcia. Es un olor particular, con carácter propio y de memoria, que te acompañana levemente mientras ojeas un libro por aquí, pequeño, de poesia, el best-seller de este año por allí, el libro ese que te recuerda tanto a esa amiga, el que te llama la atención por la cubierta, o ese que no deberías comprar porque ya llevas tres e inevitablemente te acabas llevando.... Olor a flores (a rosas) y tacto de letras (de libros). Rugoso, tierno, palpitante, suve, matizado. Olor a sabiduría popular, también. Pues no hay fiesta que me parezca más sabia que ésta, la del buen querer: libros y rosas por amor y placer; el amor y la belleza de la palabra, en relación.

1 comentari:

Ignacio Simal ha dit...

Mireia,
Estuve por el Paseo de Gracia. Un día de calor, rosas y libros.

Te recordamos.

Joana e Ignacio