dilluns, 9 de març de 2009

Ordenaciones pastorales en Portugal

Ayer fue el día de la Mujer Trabajadora. Siempre me ha parecido una redundancia esto de “trabajadora”… ¡cómo si no lo fuéramos todas… y todos! En realidad, no conozco a nadie que no trabaje, de alguna u otra forma. Que perciba un sueldo por ello ya es otra cosa, lo cual me lleva a plantearme si eso de querer conmemorar lo de “trabajadora” patenta más, en vez de romper, el círculo de desigualdades… Pero en fin, no era esto de lo que hoy quería escribir.

Hoy quería escribir de un evento que ocurrió en Portugal la semana pasada. Y es que el sábado 28 de febrero y el domingo 1 de marzo fueron ordenad@s pastores tres compañeros de estudios, Nini, Sandra y Luis. Y si no me equivoco es la primera ordenación de mujeres que celebra la IEPP, la Igreja Evangélica Presbiteriana de Portugal, lo cual es una estupenda noticia. ¡Enhorabuena! A la alegría de que sean tres amig@s los que son ordenad@s, se añade la satisfacción de que ¡por fin! se haya ordenado a mujeres. En realidad, varias de las comunidades presbiterianas portuguesas están ministradas por pastoras, pero no es hasta ahora que la propia IEPP ha ordenado a pastoras presbiterianas portuguesas.

Creo que la ordenación de Sandra y Nini en particular es a su modo una celebración de tod@as las mujeres que durante años y años han trabajado en las iglesias desempeñando trabajos poco reconocidos (acondicionando locales, preparando comidas, atendiendo los detalles) y que asimismo junto a sus compañeros han sabido transmitir su fe a sus hij@s, cosa que no siempre ha sido fácil debido a la presión social. La fe puede ser definida de muchas formas, pero es sin duda genealogía, memoria, recuerdo. Y en esto las mujeres tenemos mucho que decir, no sólo por nuestro papel de transmisoras, sino por la cancelación de memoria a la que hemos sido sometidas, incluso en nuestras comunidades. Por ello, la ordenación de dos mujeres es algo que debemos celebrar especialmente, porque es una manera efectiva de reivindicar nuestro patrimonio y de “darlo a luz”. Ya lo decía Hannah Arendt: es necesario actualizar constantemente nuestro pasado en nuestro presente. Lo cual quiere decir ser fieles al testimonio de nuestras antepasadas. Creo que hay que felicitar tal voluntad de fidelidad en la IEPP, y unirnos a la alegría de nuestr@s herman@s portugueses. ¡Felicidades, chic@s!